La luz
24.33. Que los que no puedan casarse observen la continencia hasta que Alá les enriquezca con Su favor. Extended la escritura a los esclavos que lo deseen si reconocéis en ellos bien, y dadles de la hacienda que Alá os ha concedido. Si vuestras esclavas prefieren vivir castamente, no les obliguéis a prostituirse para procuraros los bienes de la vida de acá. Si alguien les obliga, luego de haber sido obligadas Alá se mostrará indulgente, misericordioso.
24.34. Os hemos revelado aleyas aclaratorias, un ejemplo sacado de vuestros antecesores y una exhortación para los temerosos de Alá.
24.35. Alá es la Luz de los cielos y de la tierra. Su Luz es comparable a una hornacina en la que hay un pabilo encendido. El pabilo está en un recipiente de vidrio, que es como si fuera una estrella fulgurante. Se enciende de un árbol bendito, un olivo, que no es del Oriente ni del Occidente, y cuyo aceite casi alumbra aun sin haber sido tocado por el fuego. ¡Luz sobre Luz! Alá dirige a Su Luz a quien Él quiere. Alá propone parábolas a los hombres. Alá es omnisciente.
24.36. En casas que Alá ha permitido erigir y que se mencione en ellas Su nombre. En ellas Le glorifican, mañana y tarde,
24.37. hombres a quienes ni los negocios ni el comercio les distraen del recuerdo de Alá, de hacer la azalá y de dar el azaque. Temen un día en que los corazones y las miradas sean puestos del revés.
24.38. Para que Alá les retribuya por sus mejores obras y les dé más de Su favor. Alá provee sin medida a quien Él quiere.
24.39. Las obras de los infieles son como espejismo en una llanura: el muy sediento cree que es agua, hasta que, llegado allá, no encuentra nada. Sí encontrará, en cambio, a Alá junto a sí y Él le saldará su cuenta. Alá es rápido en ajustar cuentas.
24.40. O como tinieblas en un mar profundo, cubierto de olas, unas sobre otras, con nubes por encima, tinieblas sobre tinieblas. Si se saca la mano, apenas se la distingue. No dispone de luz ninguna aquél a quien Alá se la niega.
24.41. ¿No ves que glorifican a Alá quienes están en los cielos y en la tierra, y las aves con las alas desplegadas? Cada uno sabe cómo orar y cómo glorificarle. Alá sabe bien lo que hacen.
24.42. El dominio de los cielos y de la tierra pertenece a Alá. ¡Es Alá el fin de todo!
24.43. ¿No ves que Alá empuja las nubes y las agrupa y, luego, forma nubarrones? Ves, entonces, que el chaparrón sale de ellos. Hace bajar del cielo montañas de granizo y hiere o no con él según que quiera o no quiera. El resplandor del relámpago que acompaña deja casi sin vista.
24.44. Alá hace que se sucedan la noche y el día. Sí, hay en ello motivo de reflexión para los que tienen ojos.
24.45. Alá ha creado a todos los animales de agua: de ellos unos se arrastran, otros caminan a dos patas, otros a cuatro. Alá crea lo que quiere. Alá es omnipotente.
24.46. Hemos revelado aleyas aclaratorias. Alá dirige a quien Él quiere a una vía recta.
24.47. " Y dicen: ""¡Creemos en Alá y en el Enviado y obedecemos!"" Pero luego, después de eso, algunos de ellos vuelven la espalda. Esos tales no son creyentes. "
24.48. Cuando se les llama ante Alá y su Enviado para que decida entre ellos, he aquí que algunos se van.
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